domingo, 31 de enero de 2016

En el filo de la navaja: Luis Lucia


Si alguien merece formar parte de La Tercera España no sólo por su trayectoria política sino también por su singular peripecia vital es, sin duda, Luis Lucia Lucia (Cuevas de Vinromá 1888- Valencia 1943), padre del director de cine del mismo nombre. Recién licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia, y llevado por un inicial tradicionalismo pronto abandonado, fundó un semanario de inspiración carlista que poco después se transformaría en el Diario de Valencia del que fue director hasta el comienzo de la guerra civil. En 1930 funda junto al tradicionalista Manuel Simó Marín y a los empresarios José Duato Chapa e Ignacio Villalonga, el partido Derecha Regional Valenciana que, tras dos años de importante crecimiento en la región del Turia, terminaría integrándose, aunque con gran autonomía, en la Confederación de Derechas Autónomas (CEDA) del carismático líder derechista José María Gil Robles. Luis Lucia defiende entonces un discurso político reformista, abierto, de inspiración socialcristiana frente al sector mayoritario, de ideología más conservadora. La Derecha Regional Valenciana y Acción Popular se constituyen en los dos partidos nucleares de la nueva CEDA de la que Luis Lucia, colaborador infatigable de Gil Robles, es uno de sus dirigentes más destacados.


En las elecciones de noviembre de 1933, que ganó la CEDA, obtuvo acta de diputado por la circunscripción de Valencia. En 1935 formó parte del nuevo Gobierto radical-cedista bajo la presidencia primero de Alejandro Lerroux y después de Joaquín Chapaprieta, como ministro de Comunicaciones. En las elecciones de febrero de 1936, que devolverían el poder a la izquierda, volvió a ser elegido diputado. Su "mitín de Mestalla" ostenta aún el récord como el acto de campaña electoral que más seguidores ha conseguido congregar nunca en España.


Fiel en todo momento a la República, la democrática, no la que querían imponer los sectores radicalizados de la izquierda revolucionaria, en mayo del 36 intentó junto a Indalecio Prieto formar un gobierno de concentración nacional que evitase la insurrección militar. El mismo 18 de julio de 1936 envió un telegrama al Ministro de Gobernación manifestando su apoyo y el de su partido apoyaban la República:

Madrid. Ministro Gobernación. Como ex ministro de la República, como jefe de la Derecha Regional Valenciana, como diputado y como español, levanto en esta hora grave mi corazón por encima de todas las diferencias políticas para ponerme al lado de la autoridad que es, frente a la violencia y la rebeldía, la encarnación de la República y la Patria. Luis Lucia.

Dicho telegrama fue leído numerosas veces a lo largo del día por las radios gubernamentales, para mostrar que no todas las derechas apoyaban la sublevación militar. A pesar de esta inequívoca toma de posición, por sus antecedentes derechistas y católicos, fue detenido y encarcelado, primero en Valencia y después en Barcelona. Así, tras el hundimiento de la legalidad y el caos producido en la retaguardia republicana y el comienzo de la represión y asesinato masivo y sistemático del clero, Lucia se escondió, primero en Cantavieja (Teruel) y luego aislado en una casa de un pueblecito de Castellón, donde vivió cinco meses. Sin embargo, fue delatado y encarcelado. La muestra inicial de adhesión no fue suficiente para las autoridades republicanas, entregadas ya al sectarismo revolucionario, ya que fue procesado y mantenido en prisión. De Valencia fue trasladado a la Cárcel Modelo de Barcelona. Ante la inminente caída de la ciudad en manos franquistas el 26 de enero de 1939, y cuando la concesión del suplicatorio hacía prever una inminente condena y más que probable ejecución, Lucia y otros presos de derechas fueron liberados, no se sabe con seguridad si por un diplomático disfrazado de guardia de Asalto o por un comando quintacolumnista.. Lucia dejó la ciudad y se escondió a la espera de la llegada de las tropas franquistas.


Pocos días después entran las tropas de Franco en Barcelona, y Luis Lucia, partidario de la Tercera España, la España de todos, es detenido y condenado a muerte en juicio sumarísimo, ahora por las autoridades franquistas. La condena no llegó a ejecutarse gracias a la intercesión del Arzobispo de Valencia que solicitó inmediatamente a Franco el indulto. Este conmutó la pena de muerte por la cadena perpetua. Pasó otros dos años y medio en la cárcel Modelo, curiosamente la misma cárcel y el mismo tiempo que había estado encerrado con el Frente Popular. Allí escribió "Salterio de mis horas" donde dejó reflejada su dura experiencia carcelaria vivida con notable religiosidad.


Finalmente fue confinado en Mallorca hasta 1943. Expulsado del Colegio de Abogados le fue imposible ejercer profesión alguna y ganarse la vida. Escribe el libro titulado Qué me dice usted de los presos publicado en 1942 bajo el nombre de un sacerdote amigo suyo, el padre Martín Torrent, capellán de la Cárcel Modelo de Barcelona. Al poco, un cáncer de páncreas le convirtió en enfermo terminal y se le autorizó ir a morir a su añorada Valencia. Tenía 54 años. En la presentación de su biografía "En el filo de la navaja", que me sirve de título para este artículo, escrita por Vicente Comes, Paul Preston declaró qué Lucia era un claro representante de la Tercera España. El socialista Indalecio Prieto al enterarse de su muerte en su exilio mexicano dijo de él "Era un adversario político, pero un adversario noble, ante cuyo cadáver me descubro con respeto. La República cometió con él una injusticia y Franco otra mayor".

No quiero acabar sin agradecer al historiador Luis Sols, nieto de Luis Lucia, la deferencia que ha tenido al ponerse en contacto conmigo, proporcionándome algunos datos interesantes para la elaboración del presente artículo.

4 comentarios:

Manuel dijo...

En tierra de nadie. II Premio de Novela Corta Maestrazgo 2007.

Recomiendo la lectura de este libro y que habla en primera persona de la peripecia que le tocó vivir a Luis Lucía en su corto exilio. Se puede adquirir en el museo carlista de Cantavieja.

Una obra muy interesantte y que acerca la figura notable de este diputado de la Ceda.

Muchos políticos de la izquierda radical (Zapatero a la cabeza) deberían aprender de lo que significa la palabra lealtad a la nación, independientemente de la ideología que se tenga, y Luis Lucía fue de los pocos que la tuvo.

Saludos,

mitxel dijo...

Siento especial devoción por Luís Lucía, tengo una fotografía original de Luís Lucía en una visita a Moncofa. Mi abuelo militó en la DRV y fue asesinado en 1938. Quisiera añadir, que cuando las tropas nacionales entran en Barcelona y ocupan el Palacio de Justicia, no encontraron ni un solo papel; sin embargo en un cajón encontraron el expediente del juicio sumarísimo de Luis Lucía, en el que aparecían todas las pruebas de fidelidad a la república que se habían alegado en su favor y que luego se utilizaron en su contra en el sumarisimo que Franquito le montó. Pienso mover cielo y tierra, para recuperar su nombre. En 2013 se cumpliran 70 años de su muerte y espero la suficiente sensibilidad de la clase política para preparar un sentido homenaje en el 75 aniversario, quedan 6 años por delante de justicia histórica. Un saludo.

mitxel dijo...

Creo que no es necesario remarcar la intención con la que se olvidaron el expediente, lo miserables y la nula calidad intelectual, moral y humana de la gentuza que lo estaba juzgando, para hacer algo así.

Anónimo dijo...

El apellido de D. Luis Lucia se escribe sin ningún acento y por lo tanto se pronuncia con el acento prosódico en la primera sílaba.